“En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el celebro de manera, que vino a perder el juicio.”
Alguna suerte de enajenación debimos sufrir nosotros también después de leer las biografías de los aventureros de finales del XIX y principios del XX. Hablamos de los Scott, Shackleton, Admunsen, Mallory,… pioneros en las nieves de la Antártida y el Everest.

Si no no se explica que decidamos adentrarnos en la montaña una tarde invernal para regresar a la mañana siguiente justo cuando todos los partes meteorológicos aconsejan no salir de casa.



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